Seis webs de restaurantes que no parecen plantilla.
Ninguna vende una experiencia con adjetivos: publican cómo funciona el lugar. Precios por gramo, la hora en que hay que irse, el nombre del apicultor. Eso es lo que una plantilla no puede inventar.
La web de restaurante hecha con IA es fácil de reconocer: la foto de stock de un plato, «una experiencia culinaria única», tres tarjetas (Ambiente, Cocina, Servicio) y un botón de reservar que lleva a un formulario genérico. Se arma antes de que exista el restaurante, y se nota.
Busqué lo contrario: webs reales de restaurantes, bares y una panadería, en Ciudad de México, Londres, el País Vasco, París y Montpellier. Las abrí todas el 2 de noviembre de 2026. Aquí no hablo de tipografía ni de color, sino de lo que dicen, que es donde más se nota la diferencia.
Contramar, Ciudad de México
Contramar no tiene un título grande ni un eslogan arriba. Después de las fotos va la carta entera, en texto, con el peso de cada plato y su precio: «Tiradito de pescado, 80 g». El pulpo se cobra por gramo, y la página aclara que los precios incluyen el 16 % de IVA.
Para reservar da todas las opciones juntas: OpenTable, dos teléfonos, WhatsApp, un correo para grupos de más de siete personas y el horario en que atiende la mesa de reservas, de 10 a 20 h.
Para copiar: la carta en texto y con precios, no en un PDF, y todas las formas de reservar a la vista.
Rochelle Canteen, Londres
El menú de Rochelle Canteen tiene cuatro opciones: Book, Menu, Events y Contact. Los horarios están arriba, separados en almuerzo y cena, con una regla que una plantilla nunca escribiría: «Guests must leave by 10pm», a las diez hay que irse.
Más abajo nombra al equipo, de Margot Henderson al jefe de cocina, y a sus proveedores uno por uno: la pescadería, la quesería, la sidra.
Para copiar: las reglas de la casa escritas tal cual, y nombres propios en lugar de «productos de calidad».
Mugaritz, Errenteria
Mugaritz abre con una frase que solo puede ser suya: «Abre la mente, no solo la boca». En lugar de horarios semanales da la temporada, del 1 de mayo al 25 de octubre, y las reservas van a su propio sistema.
Para copiar: si tu negocio funciona por temporadas, dilo con fechas. Y si tienes una frase propia, que sea la primera.
Union Boulangerie, París
Union Boulangerie no dice «ingredientes locales»: dice de dónde viene cada uno. La harina, de los Moulins de Brasseuil; la miel, del apicultor Philippe Belmonte; las avellanas, de Mathieu Martinet. Cada local tiene su dirección, su horario y un botón que dice «J'y vais!» («¡Voy!») y abre el camino en el mapa.
Para copiar: un nombre en lugar de cada adjetivo, y botones que dicen lo que la persona quiere hacer.
Muchacha, Montpellier
Muchacha es un bar latinoamericano en una terraza. Los horarios están separados por lo que pasa: cocina de 18 a 23:30 h, bar y pista hasta la 1. La regla de edad (solo mayores de 25) está a la vista, y el texto tiene una idea propia: «Rien ne s'y mange seul», nada se come solo, porque los platos son para compartir.
Su punto flojo: la carta es un PDF.
Para copiar: horarios que responden la pregunta real, que no es «¿abren?» sino «¿hasta qué hora hay cocina?».
Luca, Londres
Luca escribe sus reglas de reserva en texto: a la carta, hasta seis personas por internet; almuerzo en la barra, hasta cuatro; descorche, 50 libras por botella y dos como máximo; y el horario de la oficina de reservas, de lunes a viernes de 10 a 17 h.
Las cartas, en cambio, son PDF. La incluyo igual porque muestra que una web cuidada no es perfecta: es específica.
Lo que tienen en común
- La carta, los horarios y las reglas, arriba y en texto. Lo que la gente busca antes de ir no está escondido detrás de un botón.
- Nombres propios: personas, proveedores, fechas, montos. Cada dato hace más que diez adjetivos.
- Menús cortos. Rochelle Canteen y Muchacha resuelven todo con cuatro opciones.
- Reservas en sistemas de terceros, como OpenTable o Zenchef, enlazadas sin rodeos. Usar un sistema estándar no es slop; envolverlo en textos inventados, sí.
Si la web de tu restaurante la armó una IA, el primer cambio no es de diseño: es reemplazar cada adjetivo por un dato. En la guía para que tu web no parezca hecha con IA está el orden en que conviene hacer el resto.
Preguntas frecuentes
¿Qué debe tener la web de un restaurante?
Lo que la gente busca antes de ir: la carta con precios en texto, los horarios, cómo reservar y dónde queda. Todo arriba y fácil de leer en el teléfono.
¿Está mal poner la carta en PDF?
No es grave, pero en el teléfono se lee peor y hay que descargarla. Una carta en texto con precios se puede actualizar, buscar y leer en cualquier pantalla.